Durante la segunda Guerra Mundial, algunos productos, ya populares entre los estadounidenses, adquieren una reputación mundial. Por su solidez, sencillez y funcionalidad, se adecuan muy bien a las necesidades de los soldados. Las gafas Ray-Ban, los relojes militares Hamilton, las cuchillas Gilette, las cazadoras de aviador salen de las fábricas en grandes cantidades y se envían directamente al frente. Su producción está sometida a estrictas especificaciones militares.